Alvaro Montenegro Fortique. 11/07/2022 05:04 am
Desde la liberación
del régimen colonial, en el año 1945, la república de Corea ha pasado de la
pobreza a ser una economía próspera y una democracia vibrante. Así define el
Centro de Desarrollo e Intercambio Global del Conocimiento de Corea (GKEDC por
sus siglas en inglés), el recorrido que ha experimentado ese bello país en su
camino hacia el desarrollo. No ha sido nada fácil, pero lo han cruzado unidos
con una determinación a toda prueba. En el edificio sede del GKEDC ubicado en
Seúl, capital de Corea, asistimos a una interesante exposición sobre cómo fue
ese trayecto desde el caos a la prosperidad. Con muchos momentos bajos y
tragedias como la guerra, el resultado es hoy un ejemplo mundial de desarrollo.
La muestra, que se visita
en una gira muy bien explicada por un guía, comienza en el período 1945 – 1960:
las ruinas. Terminando el período colonial que duró 35 años y se acabó con el fin de
la Segunda Guerra Mundial, la nueva constitución del año 1948 definió las
nacientes instituciones económicas. Aquí comienza todo, fundando instituciones.
Se estableció un sistema político y se garantizaron los derechos ciudadanos. Un
país con instituciones sólidas, independientemente del gobierno de turno, puede
llegar tan lejos como sus habitantes deseen. Esa constitución también
estableció que todas las expropiaciones fueran compensadas obligatoriamente a
los coreanos, y que la distribución de las tierras no fuera gratis.
Reconocieron las libertades individuales y estimularon la creatividad humana,
protegiendo siempre los derechos de la propiedad privada.
Utilizaron la ayuda
foránea e invirtieron mucho en educación, para eliminar el analfabetismo.
Luego, en el año 1950, vino la invasión del norte, que se convirtió en una
cruenta guerra, al entrar las fuerzas de la Organización de Naciones Unidas
(ONU) en el conflicto. Una quincena de países occidentales enviaron tropas al
campo de batalla, comandadas por el general norteamericano Douglas MacArthur,
quien estaba en Japón. La Unión Soviética y China también formaron parte del
conflicto. Esa guerra arrasó el país, sin embargo, al terminar los combates, en
el año 1953, los coreanos supieron “sembrar semillas de esperanza en el campo
de las ruinas”
La exhibición del
GKEDC continúa con el período 1961 – 1979: la pobreza. En ese tiempo, las
exportaciones abrieron las puertas de la prosperidad. Sin materias primas en su
territorio, los coreanos tuvieron que importarlas todas, transformarlas y
agregarles valor, para luego exportarlas. La amable guía que nos hizo el
recorrido, explicaba que las exportaciones comenzaron con textiles y pelucas,
hechas con cabellos humanos. Así fueron construyendo una infraestructura para
exportación. En ese período también se dedicaron a balancear el desarrollo
rural para acercarlo al desarrollo urbano, y sentaron las bases para un
crecimiento económico rápido.
El recuento de hoy
solo trata sobre el desarrollo económico; sin embargo, en el edificio del GKEDC
también están expuestos con orgullo muchas muestras de las historias del
desarrollo industrial, y del aspecto humano que ocurrió para la transformación
del país.
Corea es un país
fabuloso, que ha logrado cohesionar a sus ciudadanos para sacarlos de todas las
situaciones tan difíciles que han experimentado.
alvaromont@gmail.com
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Del libro al TikTok: ruta de la
decadencia
La lectura generaba pensamiento
creativo, la radio y la televisión disminuyeron el esfuerzo intelectual hasta
la aparición de nuevas tecnologías; una de esas formas de información es la
plataforma TikTok.
Pedro Arcila. 09/07/2022 05:00 am
Sobre la teoría del
aprendizaje se ha escrito muchas líneas. La tendencia fundamental es buscar,
interpretar o diseñar medios y estrategias de enseñanza, además modelar los
adecuados sistemas de aprendizaje. La percepción constituye la fuente primaria
de información; de allí se deriva que el uso de los sentidos cimenta la
estructura cognitiva, y el sistema nervioso central copia, procesa y almacena
toneladas métrica de información, que de acuerdo a la contextura psicológica y
moral del individuo producirá respuestas, positivas o negativas según la óptica
o el perfil autonómico de los receptores.
El ser humano posee
una capacidad extraordinaria de imaginación, minuto a minuto visualizamos
ambientes, proezas, sueños y fantasías que en el mayor número de casos se
quedan en almacenes oníricos; no obstante, si podemos verlos con toda su
dimensión, full color, presente y actual, capaces de hacernos experimentar
sensaciones agradables o desagradables, significa que lo percibimos como real,
luego entonces, es posible.
Osho en una de sus
enseñanzas predica que, en cada ser humano convive el bien y el mal; por tanto,
no todo es malo o bueno para un sector de la población: Explicado en lenguaje
coloquial, lo que para culturas o ambientes sociales se considera permitido en
otros es conducta indecorosa o inaceptable. Sin embargo, en ese universo
interior constituido por millones de neuronas interconectadas, las fantasías
siguen vivas, latentes y guardadas como tesoros personales hasta que alguien se
atreve a expresarlas de voz o mediante actos, entonces lo que fue tortura
psicológica se convierte en hechos ciertos que conllevan a experimentarlos
también.
La creación
literaria constituye una forma de exteriorizar fantasías. Cuando el autor
revela su ideario, no siempre su discurso es percibido en su intención, sino
que el receptor interpreta de acuerdo a su intelecto o su ideología el mensaje;
por lo que cada párrafo o historia resulta diferente para cada persona y la
conducta también es distinta como repuesta al estímulo informativo. Leer un
libro reafirmaba los pensamientos y abría horizontes a los creadores para
llevar a la práctica ideas “posibles en el mundo de la fantasía”; después de la
publicación de las obras de Julio Verne el mundo científico perfiló
investigaciones que dieron un cambio a la humanidad. También las conductas
delictivas se exacerbaron luego de que el Marqués de Sade publicara sus obras.
Leer obligaba a
pensar, y es un paso indiscutible para crear. Con los años surgen otras formas
de información y de expresión de la fantasía; la invención de la radiodifusión
estableció un nuevo escenario a través de la radionovela, que con la televisión
se hizo más explícita y con menor exigencia para el ejercicio intelectual: los
personajes revelados en el texto, ahora tienen rostro en el Arístides Valerio
de “por estas calles” o los generales corruptos de las series colombianas,
prototipos y marcadores de conductas para muchos aspirantes a delincuentes.
La lectura generaba
pensamiento creativo, la radio y la televisión disminuyeron el esfuerzo
intelectual hasta la aparición de nuevas tecnologías; una de esas formas de
información es la plataforma TikTok, una experiencia donde no hace falta
creatividad, formación intelectual, ni inventiva; hasta los otrora pensadores
han dejado de lado la investigación tecnológica, solo extienden la mano y solo
con agregar la imagen ya los contenidos están prefabricados en la plataforma,
su publicación y el número de vistas marcan la pauta de los nuevos contenidos,
muchos con maltrato del idioma, promoción de patrones de conductas
distorsionadas y empoderamiento de mentes insanas que pugnan por convertir a la
humanidad en un mundo menos vivible y con tendencia a la autodestrucción.
Desde la invención
de la escritura hasta el TikTok, ha existido un largo camino hacia la
decadencia.
Pedroarcila13@gmail.com
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Los fanáticos del vacío
Por fortuna Kant escribió que el
hombre se define por sus decisiones, ya que al actuar funda leyes universales y
sabemos que asesinar, hacer pogromos contra grupos sociales, razas o naciones,
no puede ser ley universal...
Carlos Raul Hernandez. 10/07/2022 05:08 am
1.
Calle-calle-calle, “Maduro vete ya”, “la salida”, “intervención militar
democrática”, “movimiento popular constitucional”, “hora cero”, “trancón”,
“referéndum popular”, “la ruta de la dignidad”, 350, “TIAR, “esto lo resuelve
el catire Trump”, “referéndum popular”, “no se dialoga con delincuentes”,
“falta poco”, “solo negociaremos qué va a comer en el avión”, “no lo llames
elecciones”, “¡colaboracionistas!”, “alacranes”, “¿con ese CNE?”, “no es
gobierno, es régimen”. “Henry Falcón será Vicepresidente”, “no voto sin
condiciones electorales”, “si o si”, “operación libertad”, “intervención
extranjera”, “marcha sin retorno”, “abstención”. El diccionario del vacío, arterías,
engendros, quincallería conceptual que nos hundió. Y la reina madre de las
burradas: el llamado abstencionista en 2018. El mundo está hecho de palabras y
ellas cambian la vida de quien las pronuncia y de quien las oye, porque son el
momento simbólico de la acción. Hablamos varios lenguajes al mismo tiempo sin
saberlo, el verbal, los gestos, las miradas, el vestido, pero más allá de
cualquier hermenéutica, los resultados.
2. A una amiga muy
querida la atormenta el cinismo de aspirantes a líderes que demostraron no
tener lo que hay que tener. Después de arrastrarnos a la desgracia, regresan
como si nada a lo mismo que excomulgaron, y por lo que se ve, vuelven a hacerlo
mal. Fanáticos del vacío, sacrificaron el movimiento de masas que los siguió
lealmente. Dostoievsky expresó pánico por el fanatismo y el cinismo, porque él
practicó ambos. En su juventud fue víctima de una simulación de fusilamiento,
que, según cuenta, cambió su vida. Y describe ambas cosas en el capítulo quinto
de Los hermanos Karamasov. En un pasaje llamado “El gran Inquisidor” narra la
milagrosa reaparición de Cristo frente a la Catedral de Sevilla en el siglo
XVI, en plena inquisición y al día siguiente de que hubieran quemado un grupo
de acusados. Hace milagros, concentra una multitud, resucita una muerta, pero
ordenan apresarlo. Una vez detenido se presenta en su calabozo el Gran
Inquisidor, un erguido anciano de noventa años, vestido de manera pobre y rústica,
y le pregunta –“¿Eres Tú?”. Jesús no se digna a contestar y el Inquisidor dice.
3. “No contestes
nada. Ya lo has dicho todo. Mañana morirás quemado como el peor de los
herejes”. Reconocer la presencia de la Vedad desestabilizaría sus bases y optan
por la cínica expresión de las necesidades del status. ¿Pero existe la
condición humana, algo que identifica a todos los hombres por el hecho de
serlo, alguna trascendencia que nos dé dignidad como especie? La condición
humana es el título de la estremecedora novela de André Malraux, en la que
narra que durante el fracaso de la insurrección de Shanghai en 1927,
ajusticiaban a un grupo de comunistas lanzándolos uno a uno a la caldera de la
locomotora. Conmovido por el pánico de un joven militante, el jefe, Kyo, en
sublime acto de abnegación, le regala al muchacho el mayor tesoro, la última
cápsula de cianuro, y asume él la muerte en llamas. Kyo es un valiente,
irreverente, heterodoxo, enemigo de dogmas de izquierda o derecha, personaje
que representa a Malraux, revolucionario, bohemio, humanista. El sacrificio de
Kyo no es “por la revolución” sino por un ser humano concreto, frágil y
acobardado, merecedor del desprecio de Chan, el fanático cruel, la
representación del Partido Comunista.
4. Para los antihumanistas
teóricos y prácticos: Marx, Lenin, Spengler, Max Scheler, Nietzsche, Hitler,
Michael Foucault, Althusser, Merleau Ponty, los individuos son “briznas de paja
en el huracán revolucionario”, sacrificables, porque la revolución vale más que
los individuos, familias, vidas, muertes, dolores. Nechayev quería seres “sin
identidad ni nombre propio” y Foucault, en la misma tónica afirma que el hombre
no es nada, sino “una invención fracasada del Renacimiento”. ¡Qué pueden
importar la violencia, el terror, la tortura contra sujeto particulares, si son
elementos revolucionarios de purificación, válidos porque persiguen fines
superiores! Para Nietszche la decadencia de la civilización es producto de la
piedad cristiana por los débiles ¿Es verdad, como dice, que el imperio romano
se desplomó por tal influencia debilitadora del amor al prójimo, o porque la
esclavitud, el trabajo gratuito, fundó el ocio de los grupos de poder, frenó el
desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia, la tecnología, la creatividad,
el esfuerzo individual, y se desplomó podrido de improductividad?
5. Pensadores
alemanes, denuncian pérdida del sentido patriótico, la disposición de dar la
vida por la patria, derramar la sangre en batalla, por obra del confort,
capitalista, el comercio, el aburguesamiento, evocación de Esparta, y Max
Scheler escribe que “los hombres se habrían devorado pacíficamente si no fuera
porque la dignidad de la guerra ha justificado la violencia”. Por fortuna Kant
escribió que el hombre se define por sus decisiones, ya que al actuar funda
leyes universales y sabemos que asesinar, hacer pogromos contra grupos
sociales, razas o naciones, no puede ser ley universal. Y ahí la filosofía
ensambla con la acción política, dice Helmuth Plessner “el arte del momento
adecuado, la ocasión favorable”. El hombre vive, como las demás criaturas, pero
a diferencia de éstas, tiene conciencia de que vive.
@CarlosRaulHer
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